miércoles, 11 de agosto de 2010
Ejemplo de amor a River
En un fútbol en que todo pasa únicamente por el dinero, el Pelado es un muy buen ejemplo de amor a la camiseta. Cuando estaba retirado y tenía todo para estar tranquilo, él puso su corazón y decidió volver a River para retirarse en el club de sus amores.
Contra Tigre fue el mejor de la cancha. Con entrega y experiencia les mostró a los más chicos el camino a seguir y lo que significa jugar en este club. Otro dato que me parece muy importante: es respetuoso con la prensa y no se pone el cassette a la hora de declarar. Dice lo que le parece con mucha honestidad y eso es muy valorable. La gente se da cuenta de todo esto y por eso el domingo, en la cancha, Almeyda fue el jugador más ovacionado por encima de Buonanotte y el propio Ortega. Todas sus virtudes lo convierten en un líder positivo, en el momento en que River más lo necesita. No dudo: Almeyda es una ejemplo de amor a la camiseta.
martes, 10 de agosto de 2010
"Podemos pelear el campeonato"

"Somos concientes del lugar que arrancamos", aclaró Almeyda en radio Del Plata. Es que River se encuentra hoy por hoy en zona de Promoción. Pero, a la vez, aseguró que "mi sentimiento riverplatense está para pelear el campeonato".
El Pelado evaluó su rendimiento ante el Matador y se mostró conforme porque "estoy a la altura de la ocasión aunque más que en lo individual pienso en que River sume".
"Hicimos un buen partido. Esto contento porque arrancamos con un triunfo", aclaró. "Nos faltó un poco en la parte final. Hasta tres cuartos estuvimos bien. Nos faltó contundencia a la hora de terminar la jugada". Y agregó: "Fue importante haber ganado el primer partido, el buen juego llegará con el correr de los partidos".
lunes, 9 de agosto de 2010
Almeyda y vida
Fuente Diario OleRiver lo ganó por la perla de Ortega pero antes lo sostuvo por el Pelado, el que mejor lo entiende a Cappa.
El tiki tiki lo llena de orgullo. Fue, ni más ni menos, que el autor intelectual de un equipo que alimentó el espíritu y que ya tiene su merecido lugar en la historia. Sin embargo, ese tiki tiki es y será un elemento de presión para Angel Cappa. Todos, hinchas, colegas, jugadores, periodistas, sobre todo periodistas, esperamos volver a ver esa demostración de reivindicación futbolera. Y por ahora, en eso estamos, en la espera... Porque este River de Cappa, la nueva versión, hasta el momento se parece más al River de Cappa del torneo pasado que a aquel Huracán de Cappa. La idea, saludable, no termina de desparramarse por el pasto. La paciencia, el primer ladrillo de la edificación, se pierde demasiado rápido. La movilidad, otra piedra fundamental, es despareja. El talento, aquello que complementa la técnica con la inteligencia, no abunda. La convicción, clave en cualquier aventura, está en formación. La pelota, bendita tu eres, pide más.
Pero River, a pesar de haber jugado mal y hasta de haber coqueteado con la derrota, ganó. Por Ortega y su milagro. Y por Almeyda y su inteligencia.
Ortega, después de caerse mil veces, de perder pelotas con la inocencia de un principiante, de quedarse parado buscando explicaciones y aire, volvió a demostrar que nunca debe salir. Cuando Cappa metió a Caruso, el cambio cantado era por el jujeño. A esa altura del partido, Ortega merecía salir. El técnico lo mantuvo y el 10 le dio la razón. De todos modos, antes de que el Burrito volviera a emocionar hubo un compañero que mantuvo en pie el boliche. Y ese fue Almeyda, el verdadero conductor de River. Con capacidad (aeróbica) para cubrir todo el ancho y con capacidad (futbolera) para entender el principal concepto del tiki tiki: tenerla siempre, tocándola las veces que haga falta, a uno o dos pases, sin el traslado inútil. Fue el volante de 36 años quien mejor entendió la idea de Cappa. Y ése, además de un elogio para Almeyda es una crítica para el resto. Porque Ortega, hasta su genialidad, no había pesado. Tampoco Buonanotte, algo incómodo en los costados y más comprometido cuando aceleró por el medio. Y menos el chico Lanzini, muy prometedor pero con escaso margen por la decisión del técnico de sacarlo en el entretiempo. El trío Lanzini-Ortega-Buonanotte jugó siempre de espaldas, sin chances de girar ante las torres de Caruso Lombardi.
Eso hizo que el laborioso Funes Mori quedara aisladísimo, sin chances de pisar el área. River, de a ratos, no sólo jugó sin arcos, también sin áreas...
A Tigre le faltaron ganas de ganarlo. El plan de Caruso (dos líneas de cuatro bien pegadas, corazón y pases cortos) no contemplaba la aceleración.
Y en las que pudo armar, casi siempre con el primer pase de Castaño, ahí apareció JP Carrizo para evitar cualquier sorpresa.
River, más allá de sus carencias, lo buscó siempre. Era su obligación. Si lo mereció es otro cantar...
domingo, 8 de agosto de 2010
EL JUGADOR DE LA FECHA
Quiero que el Monumental esté lleno y sea una fiesta”

Por Gustavo Yarroch
Los hinchas lo quieren por cómo juega, pero mucho más porque se sienten identificados con el modo en que se entrega en cada partido. Matías Almeyda no tendrá la calidad de Mario Bolatti, el cinco que Angel Cappa sigue esperando, pero se sacrifica tanto que la gente no puede más que rendirse ante su tesón. La reconstrucción que planificó el técnico para el torneo Apertura lo dejaba afuera del equipo. Comenzó la pretemporada sabiendo que probablemente sería suplente. Pero en Salta avisó: “El guerrero seguirá dando pelea”. Y cumplió como cumplen los hombres de palabra. Lejos de rendirse, se mordió los labios en cada uno de los entrenamientos, respondió en los amistosos y generó en la cabeza de Cappa la sensación de que, hoy, es el primero en el ránking de los cuatro volantes centrales del plantel, delante de Walter Acevedo, el peruano Josepmir Ballón y Ezequiel Cirigliano, una de las promesas de la cantera. “Lo único que me interesa es serle útil al grupo porque River necesita volver a acostumbrarse a ganar. Si es desde adentro de la cancha, mucho mejor. Y si en algún momento me toca estar afuera, apoyaré como siempre”, afirma a Clarín el Pelado , consciente de que si llega Bolatti tal vez pierda la titularidad.
Buonanotte dijo que el tema del promedio le da un poco de miedo. ¿A vos te pasa lo mismo? Digamos que somos conscientes del momento en el que estamos, que no podemos equivocarnos. Pero tenemos que creer en nosotros, en todo lo que está haciendo el club, en los compañeros que han llegado, en la manera de jugar que pretende este cuerpo técnico, que nos va a sacar todos ese tipo de temores, de miedos. La mejor manera que hay para salir de esto es jugando bien al fútbol.
Arrancan ante Tigre. ¿Tienen ánimo de revancha por el 5 a 1 que sufrieron en la última fecha del Clausura? No, no. Lo que quiero son dos cosas. Que podamos jugar bien y que el Monumental esté lleno y sea una fiesta como antes. Tenemos que agarrarle el gusto a ganar de entrada, que es lo que se perdió. La idea es que River vuelva a ser el que fue.
Hace poco dijiste que en diciembre te retirás, pero tenés contrato hasta junio del año que viene.
Sí, es cierto, el contrato es por un año. Yo pruebo. Si en diciembre veo que estoy bien, por ahí sigo. Pero si llego a diciembre y se me están cayendo los gemelos, automáticamente daré un paso al costado y seguiré siendo el hincha que fui siempre. Lo importante es que River vuelva a ser el River que queremos todos. Y llegar a diciembre y estar todos contentos.
Un psicólogo se haría un festín con su perfil masoquista . En 2005 anunció su retiro porque estaba “cansado del ambiente de fútbol” y cuatro años después decidió volver a ponerse los botines. “Me di cuenta de que no puedo vivir sin el fútbol”, confiesa ahora. A los 36 años, está convencido de que cuando diga basta de manera definitiva trabajará del otro lado de la línea de cal. Ya está armando su cuerpo técnico, en el que Diego Markic tiene un lugar asegurado.
¿Pensás que te van a dar la chance de dirigir a River alguna vez? Eso es lo que me encantaría porque River es mi club, es mi camiseta.
¿Cómo serán los equipos dirigidos por Almeyda? Ofensivos y a la vez equilibrados. Eso sería lo ideal. Pero todo depende de los jugadores que uno tiene. En realidad a todos nos gustaría dirigir al Barcelona, pero no se puede (se ríe con ganas). Otra cosa que me gustaría es formar jugadores, como hace Cappa.
