miércoles, 25 de agosto de 2010

AGARRO LA BICI


Fuente Diario Ole



No esperan esa jugada de Almeyda en la cancha, pero si en entrenamiento: el Pelado agarró la bici y dio vueltas en el Monumental para no cargar su gemelo. Ortega se movió con el resto e irá por Lanzini.

River cuenta con un muro en el centro de la cancha. Uno de esos jugadores que parecen inoxidables a pesar de sus 36 años. Matías Almeyda es de los mejores jugadores del torneo y, por ende, del Millo. Regular, inteligente, firme. Vital para el dibujo de Cappa. Pero ojo, no le pidan que tire una bicicleta, esas que tan bien le salen a los Ronaldo (el brasileño y el portugués). El Pelado, para no ser menos, se sube a la bici: hoy dio vueltas por la pista del Monumental para no recargar su gemelo derecho y así estar en condiciones de ir a la Paternal.

Además del trabajo de Matías en dos ruedas (algo que ya hizo en otro momento), el resto del plantel se movió sin inconveniente y con una cara nueva, pero vieja. Cristián Nasuti volvió de Turquía después de no cerrar su pase al Gaziantepspor y está a las órdenes de Cappa. Ortega se entrenó con el resto de sus compañeros y es fija para ir a jugar contra el Bicho (domingo a las 15.30). Entraría en lugar de Lanzini, en lo que sería el único cambio de los once que vencieron a Independiente. La práctica en Núñez tuvo que ver con trabajos de movilidad, fútbol en espacios reducidos y ejercicios de definición.

No estuvieron presentes Mauro Díaz, Germán Pezzella, Ezequiel Cirigliano, Ramiro Funes Mori, Emiliano Rey y Leandro González Pires, ya que están entrenando con la selección Sub 20. Un dato: Argentinos le dará 4.500 entradas populares y 1.648 plateas.

“Nadie nos puede quitar el sueño de ser campeones


Fuente Diario Clarin

Un tramo de cemento imperfecto, a diez kilómetros de la Panamericana, conduce a la calle Italia. Y al girar en San Roque, un enorme predio deportivo se corporiza como un oasis en el corazón de Benavídez. Es el complejo Buenos Aires Fútbol , segundo hogar de Matías Almeyda, ese reducto que resulta un refugio de la pasión que recuperó cuando decidió regresar al fútbol . Por eso, brilla la sonrisa del capitán de River cuando recibe a Clarín . Es que, pese a las nubes que amenazan el cielo en este rincón de zona Norte, para el Pelado ningún día volverá a ser gris. El mismo lo tiene claro.

Por eso dice: “Ya me había retirado hacía tres años, pero estaba atravesando un momento de tristeza, de depresión profunda. Y a una de mis nenas no la veían bien en el colegio. Entonces, la psicopedagoga le pidió que un test que consistía en dibujar a cada integrante de la familia. Y a mí me pintó como un león cansado, sin pelo ni dientes...

Y eso me hizo un click. Evidentemente, estaba transmitiendo cosas negativas y tenía que cambiar”.

¿Y vos tenías claro que tu tristeza tenía que ver con esa abstinencia de fútbol? No, de eso me di cuenta con la terapia. Por eso digo que siempre le voy a ser un agradecido a este club. Es que River me volvió a hacer sentir feliz.

El desahogo de este mediocampista conmueve. Tanto como el despliegue incansable que muestra cada domingo con la banda roja sobre el pecho blanco, ése que está hinchado de orgullo. A los 36 años, rejuveneció . Con el look de siempre y con el vigor de sus tiempos de juventud, es uno de los motores de este River puntero y ganador.

¿Jugás mejor que cuando eras pibe? Los años te van dando tranquilidad, te van abriendo la cabeza en todo sentido. Y en lo futbolístico, también. Cuando uno pasa los 30 años, siente el fútbol de otra manera. Cuando era más chico, estaba en contra del fútbol. Hoy, en cambio, lo siento como una pasión impresionante. Disfruto de ir una hora antes al entrenamiento e irme una hora después. No estoy con esa ansiedad de bañarme y salir volando a toda velocidad para mi casa.

¿Y por qué estabas en contra del fútbol? ¿Lo llegaste a odiar? No, pero éste es un ambiente muy hipócrita. No puede ser, por ejemplo, que un técnico como (Claudio) Borghi, que fue campeón, esté en la cuerda floja porque perdió dos partidos. Acá no se bancan los proyectos a largo plazo y eso me molesta. Sin ir más lejos, pasa en el país. Y al fútbol se juega como se vive. Si cumplimos doscientos años y no se pudo establecer un proyecto para que el argentino viva como la gente, ¿cómo no se va a querer echar a un entrenador en tres partidos? Pero no puede ser, hay que decir basta.

Tiene un discurso revolucionario Almeyda. Pero no le vende humo a esa tribuna que, de repente, empezó a cantar por el título.

¿Cómo hacen para no dejarse llevar por el impulso de los hinchas? Lo de la gente está bárbaro. Pero el jugador tiene que estar con los pies sobre la tierra, ser más profesional que nunca. Estamos muy lejos del techo y hay que ser conscientes de que todavía no ganamos nada, apenas tres partidos.

¿Cuánto les falta para llegar a ese techo? Tenemos que mejorar. Considero que hemos jugado dos primeros tiempos muy buenos. Antes, nos sorprendían todos los partidos. Ahora, defendemos y, quizá, sufrimos. Pero estamos seguros de que no nos van a hacer goles.

Respecto a Vélez y a Estudiantes, que hace tiempo mantienen una base, ¿en qué lugar ubicás a River? Los estamos alcanzando. Y si hacemos bien las cosas, los podemos superar. No considero que ningún equipo esté por encima de River. Quizá ellos corren con una ventaja: están manteniendo un buen nivel, llegaron a su techo. Nosotros, no. Y esto me da fuerzas para creer.

¿No creés que hace falta un mayor equilibrio colectivo, que a veces la cancha se te hace muy ancha? Y a medida que pasen los años, se me va a hacer más ancha o más larga, jaja... Los carrileros me ayudan mucho. Y Ariel (Ortega), también. Pocos lo observan, pero cuando juega de enganche, es uno de los que más colabora.

¿Y no miran la tabla de los promedios? Nosotros miramos todo, pero con el objetivo de pelear el campeonato. Ahora, hay que salir de un lugar incómodo, pero el sueño que nos quita nadie es salir campeones. Esa es nuestra meta.

Toma un sorbo de gaseosa cola. Y no se atraganta cuando se le pregunta por Boca, el máximo rival. “No le doy bola.

Yo no me alegro de las desgracias ajenas.

Igual, mejor que estén debajo nuestro. Pero, tampoco, como estuvimos nosotros... Ellos cantaban que nos íbamos a la B. Y el fútbol es una rueda. Por eso nunca le deseo el mal a nadie”.

¿Te sorprende su crisis? Es que no creo que River haya hecho un montón en tres partidos ni que estén afuera de todo los que los perdieron. No hay que subestimar a nadie.

Saluda Almeyda. Agradece la visita. Está feliz, jovial.

¿Te sentís con diez años menos? Ya no soy un león cansado, ja. Soy un tipo de 36 años que disfruta a pleno del fútbol.

Y el fútbol lo disfruta a él.

martes, 24 de agosto de 2010

"Por dar la vuelta, me dejo la barba como Horacio Guarany"

Fuente Diario Ole




El Pelado hace cualquier cosa por ver a River campeón: “La chivita me queda horrible, pero mientras sigamos ganando...”. La intimidad del líder del líder.

Vas a pedir descanso?

-¡¿Yo?! Nooo. Ningún descanso. En el fútbol nunca hay que dar posibilidades. Están todos esperando que afloje, pero ni loco.

-Entonces Cappa se puede quedar tranquilo, porque dijo que tampoco pensaba dártelo...

-Totalmente. Yo quiero seguir así: jugando.

-¿Y cuál es el secreto para estar así a los 36?

-Disfruto de todo lo que nos está pasando, soy feliz. Sigo con el tratamiento que empecé con mi psicóloga y sé que no puedo deprimirme. Ya pasé el tiempo en que tenía todo para ser feliz y no lo era. No quiero volver a eso.

-¿Cuánto te ayuda el fútbol?

-Muchísimo. Este inicio me tiene contento. Es el arranque ideal: ganamos los tres y estamos creciendo como equipo.

-¿Te imaginabas un comienzo de torneo así?

-Siempre que empieza un torneo tenés la esperanza de romperla. Y más en River. El tema es que no es ley... Leía en Olé que River no arrancaba así desde el 2007. Por eso disfruto.

-Y porque el promedio ya no es el tema del día...

-Seguro. Además de ganar, nos estamos alejando de una zona a la que todos miramos con respeto, que es la de los promedios.

-¿Ya no miran las dos tablas en el diario?

-Sí, sí, las miramos. Pero siempre es más lindo mirar de arriba hacia abajo y no al revés, como lo hicimos durante casi todo un año.

-¿Seguís sin entender los promedios?

-No terminan de gustarme. No sé si se cuentan los últimos dos o tres torneos. Es un mal sistema. Deberían irse los últimos dos como en Europa.

-¿Aunque sea River?

-Esté quien esté abajo. Eso también ayudaría a los clubes que ascienden, porque como se hace hoy, no tienen margen de error: suben y bajan enseguida.

-¿Y cómo te informás sobre el tema? ¿Hay alguien en el plantel que la tiene clara?

-No, pero preguntamos. El domingo, después del partido, averiguamos cómo habíamos quedado. Y así estamos, pero...

-¿Pero?

-La realidad es otra. El sueño es poder llegar a diciembre peleando el título. Eso nos va a llevar a olvidarnos del descenso de una vez.

-¿Escuchaste a los hinchas el domingo cantar que “de Núñez salió el nuevo campeón”?

-Sí.

-¿Coincidís?

-Hay que estar tranquilos. Esto recién empieza. Todavía no ganamos nada.

-La banca de la gente...

-(Interrumpe) Sí, pero siempre la tuvimos. El feeling con los hinchas es impresionante. Ya nos habían bancado en el torneo pasado, y jugando muy mal.

-¿Te sorprendió?

-No. Para mí es claro: los hinchas de River somos más que cualquiera.

-¿Y seguís con ganas de subir a la popular en un partido de estos?

-Por ahora dejame jugar, ja, ja. Pero sí, yo tengo un sentimiento especial con el club. Y no lo digo para quedar bien porque a esta altura de mi vida no me interesa quedar bien con nadie. La verdad es que me emociona el apoyo que nos dan. Es especial.

-¿Juega la gente o es una frase demagógica?

-Juega, seguro. Y en este campeonato lo está haciendo bárbaro porque sentimos que nos tiene paciencia. Pasan los minutos y no es como antes, que te pedía que ganaras 3-0 a los cinco minutos. Ahora los hinchas van viviendo el partido y apoyando de acuerdo a lo que pasa.

-¿Y ustedes se ilusionan como ellos?

-Sí, ya venimos ilusionados desde la pretemporada. Y cada vez que termina un partido, entramos al vestuario y lo disfrutamos.

-¿Tantas alegrías te hacen olvidar del retiro?

-Y... Hoy quisiera que se congele el tiempo. Por ahora disfruto de todo: nunca me gustó concentrar y hoy lo disfruto; no me gustaba irme de pretemporada y a Salta me fui contento.

-¿Entonces? -No lo sé. Cuando volví a jugar dije: “Pruebo seis meses y veo cómo estoy”. Después, acepté probar otros seis meses. Y después, otros seis. Así que a fin de año, voy a ver...

-¿Es verdad que los dirigentes ya te pidieron que sigas un poco más?

-No, a esta altura no. Recién van tres partidos. Lo importante es salir adelante y poner a River en el lugar que corresponde.

-Si salen campeones vendría la Libertadores...

-Veremos si es necesario que yo me siga quedando o si tengo que dar un paso al costado para dejarles espacio a los jóvenes. Aunque lo de la Libertadores es tentador... Me encantaría tener dos años menos para jugarla con todo, aunque quién te dice...

-¿Extrañás la Copa?

-River extraña la Copa y tiene que jugarla. Y yo veo, ja, ja. Sería bueno porque ahí tendría más chances de jugar. Se forman dos equipos, hay menos desgaste, no sentís tanto el físico...

-Pero en lo físico estás muy bien.

-Hoy sí. Habrá que ver cómo estoy en diciembre, faltan muchos partidos.

-Y habrá que ver qué dice la familia, ¿no?

-Seguro, aunque tanto mi señora como mis hijas están contentas, me ven feliz y quieren que siga.

-¿Sí?

-Sí. El domingo, cuando nos íbamos del Monumental, Azul y Serena, las dos más chicas, me dijeron: “Vos no tenés que dejar de jugar, papá”. Y debe ser porque me ven contento.

-¿Y Sofía, la más grande, coincide?

-Sí. En mayo, cuando no sabía si iba a seguir, se lo comenté y se puso a llorar porque quería que siguiera. Pensá que ella es la que hace unos años, cuando no jugaba, me dibujó como un león vencido y sin pelo.

-¿Por eso la barba candado, para impresionarla?

-Podría ser, pero no. Lo de la barba surgió en Salta, con los chicos dijimos que nos la íbamos a dejar, pero el último día aparecieron todos afeitados.

-¿La dejaste por cábala?

-No, pasa que soy amante de los Samurai, aunque me parezco al Gauchito Gil, ja. Tengo como un caucho, no crece bien y me queda horrible, pero mientras sigamos ganando se queda...

-¿Aunque pique?

-Sí, por dar la vuelta me dejo la barba como Horacio Guaraní. No me molesta nada. Ojo, en mi casa tampoco gusta, pero respetan mi locura.

-¿A cambio de que te dejás la barba, las hacés entrar a la cancha?

-Esa es buena. Aunque la realidad es que empezaron a entrar porque lo disfruto. Es un orgullo enorme, algo muy lindo. Nunca me hubiese imaginado que lo iba a hacer. Y se dio con las dos más chicas. La otra se ve que tiene miedo de que me insulten y prefiere ver los partidos en casa. Pero es fanática como las otras dos, eh. Hasta duerme con la camiseta de River puesta.

-¿Ahora sí se dan cuenta de que tienen un padre muy conocido?

-Sí, ahora sí. Cuando dejé de jugar, como venía de Europa, los pibes de entre nueve y 15 años no me conocían. Y prácticamente vivíamos una vida normal. Pero ahora empezaron de nuevo con una foto, un autógrafo y ellas se ponen como celosas.

-¿Te sorprenden las demostraciones de afecto de los hinchas?

-Claro. Algunos vienen y me cuentan que les pusieron mi nombre a sus hijos. Otros saben que me gustan los anillos y las cadenitas, y me regalan. No lo puedo creer.

-Es mejor eso a que te insulten, ¿no?

-Obvio. Pero también hay que estar preparado para los malos momentos.

-¿Lo decís por Boca?

-Nooo. Por todos.

-Pero el momento de Boca no es un detalle.

-No, pero yo trato de ponerme del lado de los jugadores y no hay que alegrarse cuando le va tan mal a los demás. Si bien a nosotros nos interesa que siempre le vaya mal a Boca, hay que ser respetuosos por sus jugadores y su cuerpo técnico.

-¿Creés que hoy es difícil ser jugador de Boca?

-Son momentos. Nosotros sufrimos bastante este tipo de situaciones. Pero con la calidad de su plantel y el último técnico campeón, lo van a sacar adelante.

-¿Y ustedes qué tienen?

-Un futuro enorme. Sé que River, si no vende mucho, en dos años va a armar un equipazo. Pibes como Lanzini, Díaz, Funes Mori y su hermano, Cirigliano... Son todos futuros cracks.

-¿Y cómo es convivir con ellos a tu edad?

-Está buenísimo. Salvo por la música, es genial.

-¿No quieren folclore?

-No, les gusta esa cumbia, tipo villera, una mezcla rara. Decí que ahora les metí al Chaqueño Palavecino y estamos bien, ja, ja. Más allá de eso, lo bueno es que el plantel ahora está repartido. Tenemos una mesa donde nos sentamos los grandes, otra de los pibes, es como tiene que ser.

-¿Te tratan de usted?

-Nooo, los mato. Por ahí los reto un poco, pero somos compañeros y me río. El otro día me avisaron que cuando debuté en Primera, Lanzini no había nacido: fui, lo agarré y le dije: “Mirá guacho que podrías ser mi hijo, eh, portate bien”.

-¿Es tan bueno Lanzini?

-Sí, es muy bueno. Y lo digo hoy: acuérdense de lo que dije de Funes Mori.

-Sí, dijiste que podía ser el futuro Crespo.

-Tal cual. No sé si más, pero con igualarlo le alcanza y le sobra. Tiene unas condiciones bárbaras: es rápido, se mueve bien y el día que logre tranquilizarse frente al arco, se va a cansar de hacer goles.

-¿Te sorprendió alguno de los refuerzos?

-Todos son buenos. El que menos se conoce es Román y va a sorprender.

-¿Qué se disfruta más: un enganche de Ortega o un barandazo de Ferrero?

-Depende el partido. Los enganches del Burrito nos dan tranquilidad. Es muy importante tener a Ariel porque con uno de sus movimientos de cadera te abre el partido. Pero lo de Alexis también vale cuando estás apretado.

-Te enamoraste de tus compañeros...

-Estamos en un buen momento. A algunos hasta les pedí sus camisetas para tenerlas de recuerdo.

-¿Y te pidieron la tuya?

-Por suerte, sí, ja, ja. Algunos pibes, otros no tanto. Y es lindo. Pensá que el año pasado estaba tan mal el club que algunos rivales me la pedían y no se las podía dar porque el utilero había dicho que se la devolviéramos. Por suerte todo cambió. Hoy nos merecemos esto que vivimos.

-¿Y merecen el título?

-Sí, yo creo que nos merecemos ser campeones. Sería muy lindo. Por el clima, la época del año, llegar a diciembre peleando sería hermoso. Y vamos a intentarlo.

Almeyda: "Podemos crecer"


Fuente : La Pagina Millonaria
Por Germán Balcarce - 23/08/2010 - 16:48


Más allá de que River obtuvo todos los puntos en juego, el capitán es consciente de que él y sus compañeros poseen la capacidad suficiente como para tener un rendimiento superior. Además, reconoció que hay un grupo unido y expresó que los juveniles son inteligentes.

Por ahora las victorias de River son ajustadas. Ante Tigre y Huracán fueron por la mínima diferencia, mientras que ayer hubo más goles contra Independiente, pero el 3-2 causó momentos de incertidumbre sobre el final del partido. Matías Almeyda, quien utilizó el brazalete de capitán debido a que Ariel Ortega estaba suspendido, dio su punto de vista: "Lo bueno es que alternamos los momentos de buen fútbol y todavía podemos crecer. Estamos haciendo bien las cosas".

Para el plantel, cuerpo técnico, dirigencia e hinchas, resulta fundamental sumar para seguir escalando en la tabla de promedios, donde River está en zona de promoción y tan sólo se encuentra un punto abajo de Tigre y Gimnasia y Esgrima La Plata, que tienen 94 unidades. "El hecho de haber ganado los tres partidos es sumamente importante. Está en nosotros, si estamos convencidos, entrenamos y nos cuidamos en la semana, podemos pelear el título", manifestó el Pelado.

La fortaleza que hay en el grupo es una de las claves del presente exitoso que tiene River. "Contamos con un plantel con muchos jóvenes, somos bastante unidos. Fuera de la cancha estamos bien, nos divertimos, tenemos ganas de concentrar, de entrenar. Acá no hay lugares ganados, es un día a día, un partido tras partido. Todos estamos para luchar por el puesto y aportar un granito de arena", aseguró Almeyda, en declaraciones a Fox Sports.

Con respecto a los más chicos, Almeyda se refirió a la relación que hay y destacó la función del DT: "Con (Manuel) Lanzini podríamos ser padre e hijo. Los chicos en River son inteligentes, buscan aprovechar las posibilidades que les da el técnico. Físicamente y futbolísticamente, tienen muchas condiciones, son futuros cracks. Cappa trajo los refuerzos necesarios y está protegiendo a los jóvenes, los está llevando muy bien para no 'quemarlos' y acelerar los tiempos. Antes se los cargaba con demasiada presión".

lunes, 23 de agosto de 2010

"Me emociono y juego como un hincha más"

Fuente INFOBAE:

La frase es de Matías Almeyda, nuevamente uno de los puntos altos en el rendimiento colectivo de River. Funes Mori también le habló a la tribuna: "Cada vez viene más gente y eso es primordial para nosotros"

"Nos quedamos mucho en el segundo tiempo", fue lo primero que soltó Matías Almeyda apenas consumada la victoria frente a Independiente y tras otra ardua tarea en el mediocampo del equipo de Ángel Cappa.

Y enseguida mostró sus sensaciones a flor de piel: "Me emociono cada vez que me pongo esta camiseta; juego como un hincha más, porque lo vivo como ellos".

Rogelio Funes Mori, autor de dos tantos y goleador del campeonato, con tres, también destacó el aporte de los hinchas, que hoy colmaron el Monumental: "Cada vez viene más gente y eso es primordial para nosotros".

"El segundo (gol) fue muy lindo, pero lo más importante es que ganamos, sumamos de a tres y le dimo otra alegría a la gente", cerró el delantero

Por su parte, Paulo Ferrari, que marcó el tercer gol "millonario", remarcó el buen nivel que alcanzaron hoy: “ Más allá de los resultados, hoy apareció mucho más el juego de conjunto. Es lo que estamos buscando . Hoy era un clásico, había mucha expectativa, y por suerte pudimos hacer un buen partido. Estamos muy contentos”.

“La gente viene con muchas ganas a ver el partido. Tratamos de darles confianza y seguridad a los más chicos , que están demostrando que no les pesa la responsabilidad para nada”, agregó.

El que intentó bajar los decibeles de las expectativas fue Diego Buonanotte. El "Enano" aseguró que “esto recién empieza. Ganamos tres partidos, por suerte, pero tenemos que seguir mejorando. En el segundo tiempo nos quedamos y terminamos sufriendo. Falta muchísimo, todavía no alcanzamos la idea que Ángel Cappa quiere”.

Por último, Ángel Cappa tuvo una particular visión del partido: “Para mí River jugó mucho mejor en el segundo tiempo que en el primero. Tuvimos más el control del partido que en la primera etapa, solo nos faltó profundidad para liquidar la historia . Logramos un triunfo que fue absolutamente merecido. El partido estaba controlado totalmente, Independiente no tenía llegadas. Creo que River se sintió muy cómodo en el partido”.

Para anotar en la columna del debe, el entrenador aseguró que “ nos falta mucha más precisión para alcanzar lo que busco. Regalamos muchas pelotas, que permitió que Independiente se reanimara . Pero es lógico, porque son tres partidos nada más. Igual, no he visto todavía a ningún equipo que haya mostrado el pleno funcionamiento”.

Y para terminar, le dejó un mimo al hincha: “ Lo de la gente es conmovedor. River es un gigante, y cuando gana dos o tres partidos llena la cancha . Hoy también jugó la gente, alentando en momentos complicados. Ese apoyo es fundamental para el momento en el que está River”.

martes, 17 de agosto de 2010

CACIQUE ALMEYDA

Fuente Cancha Llena.com

No sólo sigue demostrando su vigencia tras el largo retiro; además, es figura y les gana a los competidores por el puesto

Por Claudio Mauri 16 de Agosto

Son muy pocos los defensores que aguantan un amago. Se acaban venciendo para un lado y los delanteros aprovechamos. No es defecto del defensor, es virtud del delantero." Así se expresa Diego Milito en un diálogo bien futbolero con Angel Cappa en el libro Hagan Juego . La charla fue publicada por el diario Marca en marzo de 2008, durante la etapa de Milito en Zaragoza. Habían coincidido en el Racing modelo Apertura 2003, el último campeonato del atacante en la Academia (8 goles en 18 partidos) antes de irse a Genoa. Cualquier similitud de sus palabras con su segundo gol ante Bayern Munich en la final de la UEFA Champions League no es mera coincidencia. Dicen que la operación de cadera al defensor belga Daniel van Buyten fue un éxito. Desde aquí, le deseamos una pronta recuperación.

Cumplirá 31 años el día en que la Argentina debute en el Mundial ante Nigeria. Nadie debe descartarlo del equipo titular. En octubre de 2009 no figuraba en ninguna lista. Confirmados Messi, Agüero, Tevez e Higuaín, Martín Palermo se había puesto solito entre los 23 con ese milagroso gol ante Perú. No había espacio para otro "nueve". Quizás sí para un atacante de desborde y centro como Lavezzi. Apenas llegado a Inter tras una espectacular campaña en Genoa (24 goles en la liga 08-09), de entrada debió aceptar un papel de reparto ante la presencia de Samuel Eto´o, refuerzo estelar en el intercambio con Barcelona por Ibrahimovic. En la primera fecha ante Bari, el camerunés le arrebató la ejecución de un penal. Pero en la segunda, contra Milan, lo pateó el argentino. El final de la temporada los encontró en lugares diferentes. Eto´o en un notable rol complementario como mediocampista-extremo, bien abierto sobre la derecha, y Milito como atacante principal, bien determinante. Su formidable rendimiento indujo a Mourinho a modificar su plan inicial. De un 4-3-1-2, con Sneijder como enganche, pasó a un 4-2-3-1 para que el argentino fuera el exclusivo dueño del área. Eto´o se corrió a la derecha, el holandés se quedó en el centro detrás de Milito y en el mercado de invierno consiguió, desde Lazio, la pieza que le faltaba a su rompecabezas: el macedonio Goran Pandev, otro delantero reconvertido en ventilador.

Milito marcó 30 goles en 51 partidos para el Inter dueño de la Triple Corona. Fue tan extraordinaria su temporada que también Maradona se rindió ante la evidencia y debió cambiar sus planes. En el "me dolió dejar afuera a Lavezzi", hay una silenciosa admisión de que no le quedó otra que convocar a Diego.

"El delantero tiene que amagar, venir a recibir y luego buscar el espacio. Hay que saber crearse el espacio. Eso lo aprendí de usted cuando me entrenó en Racing", le confiesa a Cappa en el reportaje. Milito representa un caso contracultural de madurez en este fútbol argentino dominado por la precocidad: juega mejor a los 30 que a los 20. Ha evolucionado con el paso del tiempo. Aprendió, se perfeccionó, mejoró en la definición, incorporó conceptos del juego. Tuvo la suerte de que a los 20 nadie le dijo que era un fenómeno y que sabía todo. En ese sentido, el elogio exagerado y fácil hace mucho más daño que la crítica. En nuestro país, muchos chicos con condiciones dilapidaron su futuro porque creyeron (y les hicimos creer) que ya habían llegado a la tierra prometida. "Cuando se tienen 20 años hay que ir asimilando cosas, conocimientos y, a partir de ahí, sí puedes dejar que se explayen en el cam

Dentro de dos semanas, se cumplirá un año de su debut en su regreso a River, del que se había ido en 1997, cuando Sevilla compró su pase en 9 millones de dólares porque creía que contrataba a un volante con llegada y gol... Tamaño desconocimiento sólo podía conducir rápidamente a la frustración y el desencanto. Matías Almeyda reencauzó enseguida su carrera en Italia, donde fue aprovechado en lo que realmente es: un mediocampista de quite, fuerte y temperamental. Estuvo ocho años en el calcio y obtuvo siete títulos.

De regreso a la Argentina en 2005, mucho le costó resolver su lucha interna entre el retiro (pues desde joven decía que no se veía siendo un jugador longevo porque sentía rechazo por las hipocresías y miserias que rodean al fútbol) y la continuidad. Su carrera se transformó en el reflejo de alguien que no sabía bien lo que quería: pasos fugaces por Quilmes, un club noruego, el fútbol subterráneo de ascenso en la C (tres cotejos y dos expulsiones en Fénix), negociaciones frustradas para sumarse a Independiente y River (gratis) en 2004. Incursiones en el showbol con Maradona; en el Súper 8 televisado de los veteranos. La idea de ser director técnico... Muchos frentes abiertos y ningún rumbo concreto.

Almeyda le agradece mucho a su psicóloga que lo haya ayudado a desentrañar el dilema existencial que tenía con el fútbol; a cubrir el vacío que se agrandaba en su vida y repercutía negativamente en sus vínculos familiares. Estuvo triste y deprimido. Hizo terapia y en muchas sesiones de diván redescubrió que el fútbol todavía podía hacerlo sentir una persona útil y darle placer. Todo muy lindo como enunciado, pero para afrontar este nuevo proyecto debía salvar una inactividad de cuatro años en la alta competencia. Físicamente no se había abandonado, pero las dudas y la desconfianza por sus condiciones atléticas eran lógicas. Nunca había sido un jugador que viviera de sus recursos técnicos. Siempre dependió más de sus pulmones y músculos, activados por un incombustible carácter ganador.

Un River inmerso en su peor hora institucional y deportiva le abrió las puertas hace algo más de un año. Parecía una apuesta de riesgo de un club desorientado y abonado a los desatinos. Lo recibió Leonardo Astrada, con quien había compartido enseñanzas y el oficio de volante central desde que apareció en la primera de River. Pero a diferencia de entonces, el de ahora no era tiempo para jugar por la gloria de títulos locales e internacionales, sino para rescatar al equipo del fondo de la tabla.

Sigue con la melena al viento como en su época de pibe, pero los rasgos de la cara lo muestran como un hombre curtido en las batallas de la cancha y de la vida. Se dejó crecer una barba candado y se sujeta el pelo con un trapo que se anuda en la nuca y del que quedan dos tiras colgando. Transmite una imagen algo salvaje: la de un cacique que defiende su territorio a sangre y fuego.

En la temporada pasada, despejó cualquier incertidumbre sobre su vitalidad y energía. La hinchada ovaciona cada muestra suya de entrega y sacrificio, como ocurrió ayer en el triunfo sobre Huracán. En un fútbol cada vez más despersonalizado, Almeyda se comprometió a fondo con la banda roja que le cruza el pecho. También ejerció de referente para concientizar a los más jóvenes de que River es mucho más que el medio más rápido para comprarse el 0 km último modelo. Predicó con el ejemplo y se ganó el respeto de todos.

El salvataje de River es una tarea de largo aliento. Tan exigente es el desafío que Cappa creyó que con Almeyda no sería suficiente. Por eso aprobó las contrataciones de Acevedo y Ballón, mientras asoma el pibe Cirigliano y espera a Bolatti. Pero el técnico tuvo la hidalguía de reconocer que Almeyda les está ganando el puesto a todos. La receta la dio el propio Almeyda después del 1 a 0 a Huracán: "Juego cada partido como si fuera una final".

Todo depende de Bolatti

River y Fiorentina llegaron a un acuerdo económico por Mario Bolatti. El club de Núñez pagará 3,5 millones de dólares (1,5 al contado y el resto en cuotas) por el 50 por ciento del pase del volante, además de cederles la prioridad a los italianos por algunos de los juveniles. La diferencia está en el contrato del ex Huracán: en Núñez están dispuestos a pagarle 600.000 por año, mientras que en Fiorentina gana 1,3 millones. Todo depende de que Bolatti resigne sus pretensiones, algo difícil.